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Ciriac Álvarez

Ciriac Álvarez
Tener DACA para promover la salud infantil
Por Fernanda Caso

¿Español está bien?- pregunto tan pronto como iniciamos la entrevista. Sí, claro- responde Ciriac sin dudarlo un segundo. Caigo en cuenta de que, hasta ahora, toda nuestra comunicación electrónica había sido en inglés. Un inglés que, por supuesto, ella maneja mucho mejor que yo. Como miles de Dreamers, transita entre los idiomas con la facilidad de quien se siente hija de ambos mundos. Ciriac lo es.

Nació en México, en la Ciudad de Cuernavaca, Morelos y migró a los Estados Unidos teniendo apenas 5 años de edad. Relata la historia casi de memoria, como si de tanto contarla en foros, eventos y formatos de gobierno, esa persona de quien habla se hubiera desprendido y cobrado una vida independiente. Sí, ella es esa misma pequeña que migró acompañando a sus padres pero, desde entonces, han transcurrido en ella veinte años y una vida en los Estados Unidos, sumergida en su cultura, en su sistema escolar y entre ciudadanos que la aceptaron como una de ellos.

Hoy Ciriac es una exitosa profesionista egresada de la Universidad de Utah y trabaja como analista de políticas públicas enfocadas en la salud de los niños en la organización Voices for Utah Children. Su empleo es una realidad que hubiera sido inimaginable para sus padres, quienes lograron sacarla adelante a ella y sus dos hermanos con mucho esfuerzo. Su madre, cocinando y limpiando en asilos de ancianos; su padre, manejando maquinaria para la construcción.

Ciriac siempre supo que no tenía papeles, pero no fue hasta que sacó su primer permiso para conducir que sintió vergüenza. Ella, en lugar de tener una licencia tradicional, recibió una credencial con la palabra “Privilege” marcada al frente. Prefería no enseñarla para evitar que sus amigos se enteraran de que era indocumentada. Cuando entró a la universidad, no pudo aplicar a las becas ni a los trabajos que accedían sus compañeros para pagarse los estudios.

Cuando DACA fue aprobado, las posibilidades se multiplicaron para ella y sus hermanos. Después de invertir semanas enteras consiguiendo toda la documentación que necesitaban para comprobar sus años en el país (certificados escolares, cuentas de banco, comprobantes de domicilio) los tres aplicaron de inmediato. Unos meses después, Ciriac pudo dejar su trabajo como mesera y encontrar empleo como asistente en un laboratorio de tiempo completo. Gracias a eso pudo concluir sus estudios en Sociología y Ciencias Políticas.

Poco tiempo después decidió volver al camino que había iniciado como activista. Trabajó primero en el consulado mexicano, de ahí obtuvo una pasantía en la organización Comunidades Unidas ayudando a familias migrantes y finalmente llegó a Voices of Utah Children, donde está hoy.

Sus días en el trabajo pasan de estar horas revisando documentos legales a estar en la calle haciendo trabajo comunitario. Un día puede estar promoviendo el registro de los niños en el sistema de salud entre familias de mormones y al día siguiente frente a un legislador, explicándole el impacto económico de una medida que se pretende aprobar.

Para Ciriac, esto es apenas el incio. El siguiente paso para ella es estudiar Políticas Públicas en Princeton o Derecho en Georgetown. Pero para planear, se necesita certeza. “Necesitamos una solución permanente, DACA es un programa que están intentando quitar en cualquier momento y eso no es una forma de vivir. No podemos vivir con permisos que se van prolongando de dos años en dos años” me dice entre el tono serio de analista de que practica en su trabajo y un dejo de frustración que se le escapa… el de la joven que vive las consecuencias de las decisiones de gobierno de manera tangible en su vida diaria.

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