ESP

ENG

Gastón Juárez

Gastón Juárez
Tener DACA para construir aviones
Por Fernanda Caso

No han pasado más de 10 minutos de entrevista cuando Gastón me cuenta entusiasmado que está por cerrar una transacción comercial que había estado buscando desde hace tiempo. Se dispone a comprar una segunda empresa para expandir su capacidad de producción, su red de clientes y, sobre todo, para poder obtener certificados que le permitan producir piezas para los camiones de bomberos de la ciudad de Miami y para aviones comerciales.

Gastón tiene hoy 33 años y es copropietario de Exclusive Metal Finishing Corp., una empresa de galvanizado que inició hace casi diez años con un amigo en Florida. Hoy tienen 7 empleados y producen piezas para yates, autos de colección, aviones privados y equipo de laboratorios. Gastón relata que a través de intermediarios de los que él es proveedor pudo hacer algunas piezas para el avión de Marc Anthony y todos los interiores del avión de Enrique Iglesias. Además, ha producido piezas para aviones de los gobiernos de Kasajstán, Colombia y Argentina. La empresa que comprará en estos días se llama Melimar y tiene otros 5 empleados por lo que la plantilla laboral- juntando ambos centros de trabajo- aumentaría a 12 personas en unas pocas semanas.

Llegar a donde está no fue sencillo. Gastón fue traído a los Estados Unidos por sus padres en 2002, cuando tenía 15 años de edad. No hablaba bien inglés y la escuela nunca fue su fuerte. Empezó a trabajar aún antes de haber terminado la preparatoria y sin saber realmente las oportunidades que tendría en el futuro. Pasaba los días puliendo metales, cortando madera y ensamblando materiales. Además de su empleo, tomaba otros encargos por su cuenta. En temporadas llegaba a trabajar hasta 17 horas diarias.

A los 24 años decidió emprender y abrir su propio negocio. Gastón tiene un carisma e inteligencia natural que le han abierto puertas, pero reconoce que no habría podido lograr nada de esto si no fuera por DACA. Muchos de sus clientes están en puertos marítimos y aeropuertos a los que él no podría entrar sin papeles. Tampoco podría soñar con que su empresa fuera proveedora del gobierno.

Sin embargo, las limitaciones del programa siguen representando un problema para él. Aunque hoy es un empresario exitoso, cuenta con una casa propia y su hijo va a una escuela privada, tanto él como su esposa siguen siendo considerados migrantes ilegales. Ambos tienen DACA y no pueden salir del país. Gastón quisiera poder viajar a otros países para conocer y también para hacer crecer su negocio, pero su estatus migratorio no se lo permite. Él y su esposa se han conformado con viajar tanto como pueden dentro de Estados Unidos: Washington, Las Vegas, Arizona, San Francisco, Hollywood, Puerto Rico, Filadelfia y Nueva York son algunos de los destinos más recientes que menciona.

Aunque él y su esposa tienen el sueño obtener la ciudadanía algún día, por ahora no existe un mecanismo legal para que los beneficiarios de DACA puedan iniciar el proceso de naturalización.

“Yo vivo acá. (…) Yo invierto todo el dinero acá y quiero crecer acá” me dice a manera de argumento. Estados Unidos es su país y así lo vive, aunque sus papeles digan otra cosa.

GALERÍA

REGRESAR