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Zaid Consuegra Sauza

Zaid Consuegra Sauza
Tener DACA para ser chef
Por Fernanda Caso

Zaid llegó a los Estados Unidos a los 11 años con su madre y sus hermanos con la promesa de que podría volver a México a vivir con su padre cuando hubiera aprendido inglés. La promesa fue cumplida y después estudiar un año en Kansas City, Zaid regresó a la Ciudad de México. El regreso no fue lo que esperaba. Pasaba la mayor parte del tiempo solo y extrañaba a su familia. Tardó menos de un mes en volver con su madre.

Prefería estar cerca de ella, pero no es que disfrutara la vida que llevaban. Zaid describe su infancia como un “hueco” en el que todos sus recuerdos están mezclados con el trabajo. Pasaba sus tardes después de la escuela en la pizzería donde su madre trabajaba y, posteriormente, con sus hermanos en la tienda de productos mexicanos que abrieron. No tenían mucho dinero. En realidad, apenas lograban sobrevivir. Con la apertura de la tienda la situación empezó a mejorar. Pudieron empezar a celebrar los cumpleaños y dejar de ir a recoger ropa a los depósitos de Good Will cada navidad con su tía. 

Pero la tienda tampoco duró demasiado. Cuando Zaid empezaba a entusiasmarse con la posibilidad de tener un título universitario, la tienda quebró y su madre no aguantó más la presión. Viendo a su madre irrumpir en llanto, Zaid decidió hacerse cargo del problema. Pidió dinero prestado a todos sus conocidos y, sin tener ninguna experiencia, abrió un restaurante en el mismo local donde su madre había tenido su negocio. De alguna forma tenían que seguir pagando el alquiler.

Fue en ese momento que Zaid descubrió su talento en la cocina. Imaginaba los platillos y luego los convertía en realidad. Nunca había cocinado antes, pero tenía un don natural para mezclar los sabores y lograr un menú creativo y atractivo. Derivado del éxito, al poco tiempo y ya con DACA pudo obtener financiamiento de una clienta para abrir un café. Con 2 mil dólares montó el negocio y empezó a experimentar. El éxito se repitió y a un año de haber abierto, su cafetería ya estaba en los primeros lugares de los catálogos de la ciudad.

Fue durante esos años que Zaid empezó a interesarse más por la comida y su origen. Mientras más se informaba, más se convencía de que debía volverse vegetariano por razones relacionadas con el maltrato animal, el medio ambiente y la salud. Dejó de comer carne y después pollo y pescado. Finalmente se volvió vegano. En ocasiones se preparaba bagels estando en la cafetería para comer mientras trabajaba hasta que los clientes empezaron a pedirles que les preparara. Y de los bagels, pasó a las hamburguesas de betabel.

Era un negocio pequeño y las hamburguesas se convirtieron pronto en su mayor fuente de ingresos. Fue entonces que él y su socia decidieron cerrar la cafetería y se embarcaron en una mayor aventura. Invirtieron todos sus ahorros y pasaron meses de penurias consiguiendo financiamiento. Rentaron un local en la calle principal de la ciudad, compraron todo el equipo de cocina, diseñaron un restaurante a su gusto y para principios de 2019, inauguraron Pirate´s Bone Burguers, un restaurante de hamburguesas y comida 100% vegana. En los primeros 3 meses, su restaurante logró vender 100 mil dólares, según lo relata el chef con orgullo.

La pandemia ha sido un golpe duro, pero Zaid está decidido a mantener el negocio funcionando. A pesar de todo, no pierde el foco y el sentido del humor: “Yo lo estoy haciendo para todos los migrantes que vienen atrás de mí. Quiero que digan: si ese güey pudo, ¿¡cómo no voy a poder hacerlo yo¡?”

Zaid ha sido nombrado como una de las 9 “rising stars” de Kansas City y su restaurante ha sido reseñado por múltiples medios locales y la revista Bon Appétit.

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